OH, SIEMPRE
“Quién sabe si algún día tiraremos las máscaras
que sin saberlo llevamos sobre el rostro”
Eugenio Montale
Al fin y al cabo
el alma también envejece
los cansancios arrastran
sedimentos de ilusiones
que sangra el tiempo.
El corazón también envejece
como los soles y los astros;
ese pan de soledad
que habita
las remotas alamedas
y alimenta a los ojos
fatigados de los días.
No sólo el corazón,
también envejece el alma,
triste destino
para nuestra ilusión
de eternidades,
como esos sueños
que aún sabiendo vanos
insistimos en soñar
para sentirnos vivos.